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Las mujeres argentinas en el mercado de trabajo

Según datos oficiales el 90% de las mujeres argentinas se desempeña en el área de servicios, relegadas a los puestos menos calificados. En esta nota, que inaugura nuestra sección dedicada a trabajo, género y mujeres; comenzamos a conocer las causas de esta realidad y las correlaciones dentro del ámbito universitario.

A lo largo del siglo XX y los primeros años del siglo XXI se han producido profundas transformaciones en diferentes ámbitos de la vida cotidiana (en educación, en política, en cultura, ciencia, economía, trabajo) posibilitados en gran medida por el amplio abanico de derechos conquistados por las mujeres.

Luego de su ingreso masivo a la educación alrededor de los años ’60, la siguiente conquista para las mujeres argentinas fue el ingreso al mercado de trabajo. Un mercado de trabajo que las discrimina, quizá como ningún otro espacio social, las expulsa cuando el neoliberalismo arrecia, las flexibiliza devaluando sus salarios y las acosa en función de la edad y la clase.

La realidad argentina no es diferente a la mundial. Un informe de la ONU señala que las mujeres ganan a nivel internacional 30% menos que colegas varones en igual puesto de trabajo y ocupan apenas el 16% de los puestos de mando.

Para el caso argentino, según datos del INDEC, un 47,2% de la población de mujeres se encuentra en actividad en tanto para la población masculina el porcentaje es del 69, 6% (más de 20 puntos porcentuales de diferencia). La mayor tasa de mujeres en actividad se da entre los 25 y los 45 años. Esto indica que la brecha es mayor en menores de 25 años que intentan insertarse al mercado laboral y en mayores de 45. Como vemos no solo el porcentaje de mujeres trabajando es menor sino que la brecha muestra la duración y las oscilaciones de las trayectorias laborales: mujeres que ingresan más tarde al mercado laboral y se retiran antes; mujeres que entran y salen; mujeres que entran, salen y vuelven a entrar. Todos recorridos que profundizan la tendencia a una tasa menor donde lo que impacta son prejuicios y discriminaciones por ser madres en el momento de los posibles ascensos y competencias profesionales por su condición de mujeres.

Por otro lado, en Argentina, la brecha laboral entre los salarios que perciben mujeres y varones es alta: los varones ganan en promedio 36% más que las mujeres. A esto hay que agregar que las mujeres tienen 25% más riesgo de caer en empleos informales y con niveles educativos mayores tienen 19 veces menos chances de llegar a los puestos más altos. En este sentido, las argentinas siguen relegadas a los puestos menos calificados y su acceso a los cargos jerárquicos es aún limitado. El sector servicios ocupa al 90% de las mujeres. Allí, las áreas más destacadas son servicio doméstico (19,6% con un alto índice de trabajo no registrado), comercio y transporte (18,3%) enseñanza (15,3%).

A este relevamiento debemos sumar que en nuestro país, la mayoría de las mujeres, por sus tipos de organización familiares, aún con las transformaciones y mutaciones actuales, son las principales encargadas del cuidado del hogar y de sus hijos e hijas, de manera que la responsabilidad y sobrecarga primordial para compatibilizar familia y trabajo recae sobre ellas dejándolas en situación de mayor vulnerabilidad a nivel económico y laboral/profesional. De acuerdo a datos del INDEC en 2016, el Banco Interamericano de Desarrollo, confirma que “las mujeres se hacen cargo del 80% del trabajo doméstico”. Esta desigual distribución de la reproducción del trabajo al interior de las familias/parejas pone en desventaja a las mujeres a lo largo de sus trayectorias laborales colocándolas de antemano en desiguales condiciones frente a los varones, quienes obtienen a cambio por esto, ascensos y mejores salarios.

En las tareas de cuidado se encuentra gran parte del debate que nos debemos. Guarderías, licencia paterna postparto, cuidado de los/as adultos/as mayores, profesiones feminizadas, flexibilización laboral para tareas llevadas adelante por las mujeres, trabajos exclusivos de varones o de mujeres en función de su género, cupo laboral trans. ¿Redistribución de tareas al interior del mundo doméstico? ¿Deuda del Estado? ¿Debate de temas pendientes para los sindicatos?

Por Valeria Hasan
Dra. en Ciencias Sociales
Responsable del Grupo de Trabajo
Estudios de Género y Teoría Crítica
INCIHUSA – CONICET/ UNCUYO
Argentina